Genética

-¡Mami, Mami!- chilla Rebeca, ojos grandes, media sonrisa, un colmillo atrapando la punta de la lengua como para morderse la celebración, la mano cerradita sobre el lápiz que baja en picada rumbo a la hoja en blanco.
 - ¿Qué, mi amor?- dice la madre desde el baño, con un ojo en su libro y otro en el drenaje del secarropas. 
- ¡Se me escribió un cuento!
                                                                    Edgardo Ariel Epherra

Este tipo es una mina.

No sabemos si fue a causa de su corazón de oro, de su salud de hierro, de su temple de acero o de sus cabellos de plata. El hecho es que finalmente lo expropió el gobierno y lo está explotando. Como a todos nosotros. 
                                                                                                                    Luisa Valenzuela

La ajusticiada.

Antes de recibir el golpe, sintió la caricia del hacha.
                                                                 Pablo Gonz

Pesadilla.

Estás con ella en la cama, a solas, y con la luz apagada. La abrazas, la aprietas con pasión, le susurras cosas, la acaricias, le das la vuelta y sigues besándola hasta que, por fin, la vuelves a colocar en su sitio, bajo tu cabeza.
                                                                                                Daniel Sanchez Bonet

ECOSISTEMA DE DESAMOR

      Corto mis venas con su hoja de afeitar y espero pacientemente en la bañera hasta que mi cuerpo se licua por completo en sangre, escapo por el sumidero, y avanzo por unos intestinos de plomo que me vomitan al mar convirtiéndome en un pasto marino que hace las delicias de una langosta que se topa con un pulpo hambriento que es devorado por una morena que captura un pescador que me conduce a una lonja donde me compra un cocinero que me guisa en cazuela de arroz para dos comensales, una mitad para ti, la otra mitad para tu amante.

                                                                                   José Agustín Navarro Martínez

LA OLA

Añadir leyenda


Cuando alcanzo a comprender que acompañada
voy contigo donde quiera que yo vaya,
te escribo nuestros nombres en la playa 
escogiendo una varilla abandonada.

Tu inicial a mi inicial hago enlazada,
tu vocal a mi vocal hecha una malla.
Y tu rúbrica se inclina hacia mi raya,
por besarme en esta orilla rubricada.

Así venzo a lo efímero y lo eterno,
pues la ola que se va con  la cadena
de esas letras que yo adoro, y el gobierno

de lo fugaz quiere imponer a nuestra historia...
volverá siempre con ellas a la arena,
como vuelve tu recuerdo a mi memoria.

Predori.




La ciudad eslovena de Predori es un recinto fortificado y dicen inaccesible. No es por lo inexpugnable de sus muros: cualquiera de las 17 puertas de acceso a la villa se abre sin dificultad alguna, empujando levemente. Pero cuando sobrepasa la muralla, el visitante encuentra otra, de la misma altura y grosor que la anterior, e inexplicablemente, idéntica longitud. Cualquier puerta que elija le llevará a otra pared con otras 17 aberturas. El ejercicio es extenuante si se prolonga en el tiempo, llegando algún viajero tenaz a sobrepasar 300 puertas con igual resultado.

Si bien parece imposible superar la fortaleza, escapar de Predori es sencillo. El agotado explorador debe salir (sea cual fuere el nivel del laberinto en el que se halle) por la última puerta que ha traspasado. Se encontrará de nuevo a cielo abierto, con la primera muralla extendiéndose ante sí.

Solo hay una manera de entrar en Predori. Sé que el avispado lector, siempre atento a la palabra, ya la ha descubierto.


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NOTA 1: Inventé la ciudad de Predori para el taller literario de El fantasma de la Glorieta, que os recomiendo (es gratuito y online) si os gusta escribir bajo consignas y formatos preestablecidos. En esta ocasión la propuesta consistía  en describir una ciudad inverosímil, por los factores que fueran. Predori ha sido elegida para comenzar un itinerario mágico que se está construyendo AQUÍ. Aún estáis a tiempo para participar si os gusta la idea.

NOTA 2. Es verdad que se puede entrar en Predori. También estáis invitados a descubrir cómo.