Ayer vendrá. Luis Rosales.




La tarde va a morir; en los caminos
se ciega triste o se detiene un aire
bajo y sin luz; entre las ramas altas,
mortal, casi vibrante,
queda el último sol; la tierra huele,
empieza a oler; las aves
van rompiendo un espejo con su vuelo;
la sombra es el silencio de la tarde.
Te he sentido llorar: no sé a quién lloras.
Hay un humo distante,
un tren, que acaso vuelve, mientras dices:
Soy tu propio dolor, déjame amarte.

PUBLICACIONES EN PAPEL



  • "Estela gira", en el 8º Cuaderno de Profesores Poetas.
  • "Norma Jean es de cristal", en la Antología de relatos de cine.
  • "Libélulas", en el 9º Cuaderno de Profesores Poetas.
  • "La nada", en la Antología de Relatos 4 letras.
  • "Paradojas de Casandra", en la antología Conseguir los sueños.
  • "Ay", en la antología De versos encendidos.
  • "El efecto Joe", en la publicación de los 15 relatos finalistas en el CERTAMEN MICRO-ROCK.
  • "Creer", en Érase una vez... un microcuento.
  • "Extraterrestres, en El Cultural.
  • "El hombre de espejo", en 40 plumas y pico, la antología de ENTC.

Evocación de una piedra lunar de la pisada de Armstrong (o Del amor y Del abandono)

(Este poema se publicó en el número 21 de la revista literaria El fantasma de la glorieta, que se puede consultar AQUÍ. )



I

Era 20 de julio de 1969,
pero yo lo ignoraba.

No hubo
en 4.500 millones de años
nada más que nada,
en este país sin erosión ni viento.

Un todo que es nada,
y la nada que es todo cubriéndolo todo.

Y de repente ¡tú! un aleteo súbito.
Un leve roce ingrávido
que fue mi sacudida interna

tú despertar en estremecimiento
tú bendita caricia de arrabal planetario
todo se mueve
tu pie en mi lomo

y ooooooh  marabunta de

monos silex pirámides papiros olimpiadas legiones estatuas  acueductos indios tótems murallas caballos fosos fábricas guerras películas sollozos carcajadas asombro espanto desaliento de muerte delirio de orgasmo lluvia de besos temblor de labios estallido de olas mordida de alacranes suspirar amasar rendir congelar la sonrisa matar una rana escalar la montaña y un

latido
       (bum-bum)
                     traspasado.




II


Y te fuiste.
Como nunca había tenido compañía,
solo entonces conocí la soledad.


Los restos que dejaste (las huellas, mediciones,
los viejos instrumentos)
huelen como todo a cementerio.

Qué lástima viajaste tanto
sin descubrir lo que yo sé ahora:
que el tiempo se puede detener
y sucederse las rotaciones y las órbitas,
porque el abandono y la eternidad
no son sino una misma cosa.

He forzado a todos mis átomos
a escudriñarte allá al fondo
en el planeta agua
qué haces dónde estás tienes como yo
tanto frío.

Los he forzado a romper a hablar
solo para decirte:
vuelve

tráeme
un día de primavera

Tráeme aunque solo sea
aquel aroma tibio
de café.

Cuentito de mi pequeña travesía nocturna.

En espera de un prometedor ilustrador, subo este cuentito que está todavía como que cociéndose, en una presentación primero y para el que no la pueda ver, de manera tradicional.

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(Si prefieres leer el texto con ilustraciones pulsa abajo)

PUBLICADOS EN ANTOLOGÍAS Y REVISTAS DIGITALES

Resultado de imagen de La esfera cultural
"Piratas"
"Evocación de una piedra lunar" (poema)
En la antología TRIPLE CEIS
Resultado de imagen de sea breve por favor
"Asska"
El artículo "El microrrelato en el aula" y el hiperbreve "Extraterrestres" en la INTERNACIONAL MICROCUENTISTA
Resultado de imagen de revista "Alas de gloria"
El micro "Lo arropaba una voz" en la revista Alas de gloria
·"Como perros", con muchos más MICRORRELATOS INDIGNADOS.



Nocturno y Aniversario.


Supongo que no hace falta amor
sino valor
para saltar con los ojos abiertos
sobre una incertidumbre
Al cabo somos ícaros de alas vacilantes,
y endebles como relojes de Dalí.
Y dime tú, amor mío:
Qué voy a hacer con el miedo.
No quiero ver ceniza en las urnas de tus ojos.
No quiero limpiar un rastro negro de nostalgia.
No quiero meter mis dedos en una llaga violeta de deseo
y encontrarme de repente con el frío de tus huesos,
ni verte convertido en alguien gris y húmedo
que esconde una postal del sol en su bolsillo.
Qué voy a hacer con el miedo.
Supongo que no me hizo falta amor, sino valor,
para haber dicho esto.
Pero desde estas latitudes hambrientas de tu cuerpo
el mundo se convirtió en una jaula gigante.
La luna es un pez abisal con los ojos atrofiados.
La esperanza me muerde la boca como perro rabioso.
doce estrellas doce dardos de espinas
Noche Asco Nordeste Silencio Frío
Las semanas ya le aúllan al océano
y agonizo por beber de tu saliva
todos
los
días
de mi Vida.

Genética

-¡Mami, Mami!- chilla Rebeca, ojos grandes, media sonrisa, un colmillo atrapando la punta de la lengua como para morderse la celebración, la mano cerradita sobre el lápiz que baja en picada rumbo a la hoja en blanco.
 - ¿Qué, mi amor?- dice la madre desde el baño, con un ojo en su libro y otro en el drenaje del secarropas. 
- ¡Se me escribió un cuento!
                                                                    Edgardo Ariel Epherra