"EL FINAL
El profesor Jones había trabajado en la teoría del tiempo a lo largo de muchos años.
-Y he encontrado la ecuación clave - dijo un buen día a su hija - El tiempo es un campo. La maquina que he fabricado puede manipular, e incluso invertir, dicho campo.
Apretando un botón mientras hablaba, dijo:
- Esto hará retroceder el tiempo el retroceder hará esto - dijo, hablaba mientras botón un apretando.
- Campo dicho, invertir incluso e, manipular puede fabricado he que maquina la. Campo un es tiempo el. - Hija su a día buen un dijo -. Clave ecuación la encontrado he y.
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Final el"
(Publicado en "Lo mejor de Fredric Brown")
Morir contigo
Te dije
que quería morir entre tus brazos,
y aún después de muerta,
estar para siempre contigo.
Y por fin lo he conseguido.
Debo agradecer sin duda
a este hábito de ver tele por las noches,
a la cita con la compra de los sábados,
a la pregunta impertinente
de qué quieres de regalo,
a ese miedo del disgusto,
del qué dirán mis padres.
Qué bonito
compartir oficio,
ser los dos enterradores.
Qué necrófilo
que te vuelves por las noches
abrazando mi cadáver.
Qué simpático
este espíritu burlón que lo posee,
qué educado al retener la risa floja,
si es que ve tu mueca esforzada
cuando orgasmas en mi sexo seco.
Qué aséptica
esta voz de hojalata que me sale
al preguntar si has acabado.
Qué de paz te trae la muerte, tú.
Deshaced este verso. León Felipe
Deshaced ese verso,
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.
Cuestión de creencias. Vidal Valicourt.
CUESTIÓN DE CREENCIAS
I
Creo en el morado de las berenjenas, en el rojo
de los tomates, en el amarillo del plátano.
Creo en una república de verduras y frutas.
II
Creo en la lectura diaria de tu cuerpo.
Creo en el capítulo central de tu libro abierto.
En las páginas de tu corazón encogido.
Creo en el prólogo y epílogo de tu deseo.
III
Creo en los frutos secos, en las palabras crudas.
En tu sonrisa, en el llanto de tus huesos.
Creo en lo más increíble: en la trinchera que a diario
cavamos en las baldosas de esta paz.
En la fosa común de nuestro abrazo.
Microjoyas.
Traigo a mi blog algunos de los micros que más me han gustado de twittwer. Verdaderas joyitas de menos de 140 caracteres. ¡Qué los disfrutéis!
Podía cortar su cuerpo en mil pedazos sin sufrir un rasguño. Sólo le bastaba pararse frente a un espejo y lanzarle una piedra.
Roba el anillo de su mujer y se va de putas. Les pide que se lo pongan, que le abracen fuerte y que le digan lo guapo y triunfador que es.
Tras seis meses en coma abrió los ojos, se mordió el labio, pensó cuidadosamente su primera palabra, y dijo MUS!
OBSESIONES Soñé que me besaban: era sólo el latido de tu nombre que esa noche se durmió entre mis labios. Alba Omil
Ella era una golondrina. Él, un solsticio. Ambos hicieron el verano perfecto.
Era un amor antiguo, interminable. Tan inútil y bello como un fósil. Silvia M. Cingolani.
Tengo orugas en el estómago esperando a que las conviertas en mariposas. Diego Santiago.
El espeleólogo encontró la cueva más profunda del mundo. Tras días de opresiva oscuridad, encontró en el fondo a Dios, asustado y tiritando.
2 octHistoriecitas en 140 @Historiecitas
[MUNDOS PARA LELOS] Aquí todo es divertido, todo tiene sentido, todo es felicidad. Lamentablemente, ustedes nunca lo entenderán. Atte. Lelo.
[LA VIUDA NEGRA] Érase una vez una arañita que desde el momento en que nació ya era viuda.
Dos relatos cortos.
EL PELUQUÍN DEL TÍO JENARO.
Que el tío Jenaro llevaba peluquín era un secreto tan bien guardado que sólo lo sabían tres miembros de la familia. Y no sé muy bien lo que me impulsó a despegar el convincente postizo y mirar debajo, con mi tío ya rígido en el féretro, en la noche de su velatorio, pero mientras escuchaba los sollozos de mamá y la tita en la habitación contigua vi que, en efecto, allí estaba: el agujerito de bala, más o menos a tres centímetros de la oreja izquierda.
PARADOJAS DE CASANDRA.(Este relato ha sido publicado en la antología Conseguir los sueños, de la editorial Hipálage)
PARADOJAS DE CASANDRA.(Este relato ha sido publicado en la antología Conseguir los sueños, de la editorial Hipálage)
Tras escupirle en la boca, Apolo advierte a Casandra que nadie, jamás, creerá en sus predicciones. Así que, para ayudar a su pueblo, ella decide en secreto decir justamente lo contrario de lo que le indican. Casandra ve a Paris y en su visión Paris conduce un carro repleto de viandas hacia Troya, entonces dice que el muchacho traerá la ruina a la ciudad, y nadie le hace caso. Casandra ve a Helena y en su visión la hermosa joven lleva en la mano el olivo dorado de la prosperidad, entonces dice que Helena será la causante de una terrible desgracia, y nadie la cree. Casandra ve el caballo y en su visión el estómago del caballo está lleno de oro y tesoros inauditos: entonces grita que el caballo es una trampa, y nadie le confía, y entran al caballo tras los muros.
Cuánta razón tenía Casandra, lloran los troyanos que sobreviven. Pero antes de morir a manos de Clitenmestra la avergüenza terriblemente su última visión: ella te ve a ti, leyendo este escrito, y se sabe descubierta en su enorme ineptitud. La vertiginosa caída del hacha no le deja tiempo ya para percibir que, por obra y gracia de la paradoja, tal acto la redime y le otorga la victoria. Porque si en efecto estás leyendo, a fuerza ha acertado ahora, y a fuerza tendrás que creer en su último vaticinio. Y entonces, en este mismo instante, ambos aliados, estáis al fin rompiendo con la maldición de Apolo.
De oficio, José Manuel Ortiz Soto
Buscó en su cara un gesto, un parpadeo... un signo cualquiera que la ayudara a reconocer en aquel desconocido al hombre que esperaba. Pero el muy bastardo seguía sin aparecer, y ella cobró el servicio.
José Manuel Ortiz Soto, Cuervos para tus ojos.
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