Viernes creativo: De la nostalgia y del viento.

En el blog https://elbicnaranja.wordpress.com/ nos proponen una imagen estimulante todos los viernes como disparador de una historia. Ayer por fin llegué a tiempo y me apunté a la iniciativa, escribiendo este micro a partir de una evocadora imagen de Arthur Tress.


DE LA NOSTALGIA Y DEL VIENTO.

Tan solo soltó su mano un instante, pero su hijo era tan pequeño y frágil que el vendaval lo llevó.

Ahora debe salir al porche, como los demás padres, para verlos cruzar en bandada cuando se levanta el cierzo. Algunos muchachos todavía gritan. Otros, apáticos, se dejan mecer por la brisa. Adrián ya doma las ráfagas y revolotea sonriendo tras unas chiquillas que piruetean a lomos de algún torbellino rebelde. A veces es verdad que aún lo busca. Se para y aterriza en el zaguán unos instantes, pero parece un pájaro extraño y el padre prefiere meterse de nuevo, en su casa arrasada por el viento que se llevó las infancias, para seguir recordando a su niñito perdido. Y aunque sospecha que Adrián permanece un rato al otro lado de la pared, escuchando sus pasos y echándolo de menos, insiste en pasear su tristeza sobre los escombros de juguetes esparcidos, la vieja enciclopedia de dinosaurios y las partituras de piano abandonadas, mientras jura y perjura que (si Dios tiene a bien darle otro) al próximo lo agarrará más fuerte. Más tiempo. Más.


Manipulando el asunto (microrrelato erótico)

Ilustración de Loui Jover
Ahora, en este preciso instante, lo tengo desnudo frente a mis ojos. Siempre me impresiona la presentación y me siento tan insegura como la primera vez. Pero me reconozco una viciosa del género: tan limpio, tan pulido. No muy grande, es verdad, pero de extraordinaria potencia. Vigoroso. Épico. Ascendiendo en palpitante tensión hasta descubrir al final su sorpresa redonda y brillante…

Me entretengo en repasarlo con mis labios varias veces, despacito, deleitándome en su tono firme. Con la práctica, mi lengua se ha vuelto precisa y sin necesitar más prefacio me voy directa al tema. Lo estoy clavando, sin digresiones: más de la mitad ya es mía. Su introducción me produce un íntimo placer que procuro dominar. Conozco los recursos. Como avezada valkiria, bribona en el montaje, apuro y aminoro la acción a mi antojo, administrando sabiamente las pausas. Pero no puedo dilatarme más. Se acerca el clímax. Debo acelerar el ritmo. Más rápido, más rápido, más… Mmmmmmm… Sí… Así…Qué gusto… ¡Ya! ¡Ya! ¡Por fin he acabado este micro!

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Con este divertimento inauguro el año nuevo y os deseo 366 días felices, repletos de ilusiones cumplidas. Muchas gracias a todos los que habéis leído y comentado en este blog, vuestra compañía me alienta y anima siempre. ¡Que tengáis un erótico 2016!

Leyendas de la vejez y la quimera (I)

Just only memories ,
por HAI TRINH XUAN
Aquel sueño regresó repentinamente a su habitación, zumbando y zumbando como antaño. Recordó que de muchacho había intentado librarse de él durante meses, hasta que por milagro despareció. Escucharía después que a los sueños uno jamás los espanta del todo y, camuflados entre las luciérnagas del jardín, aguardan con paciencia impúdica cualquier noche de melancolía. "Vuelven —caviló— cuando uno no tiene fuerzas siquiera para intentar ahuyentarlos..." Y al verlo aletear cascabelero, centelleando alrededor de su bastón, el anciano ya no podía hacer otra cosa que sollozar extasiado, mientras pensaba que aquel sueño resplandecía ahora más refulgente, más tentador, y más hermoso e imposible que nunca.


Hermanas

Ilustración de Vladimir Dunjin

Eran idénticas nuestras facciones taciturnas, nuestro carácter sombrío y hasta los pensamientos que compartimos arrebujadas en la misma cama. Por eso pregunto, desesperada, si fue ella o fui yo la que falleció mientras dormíamos. Porque ni mamá puede distinguir ahora a la gemela fantasma de la que aún sigue viva.
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  Finalista en Enero en la web  CINCUENTA PALABRAS. 

"El efecto Joe" (finalista en el III Certamen de Microrrelatos MICRO-ROCK)

El sordo Joe tocó durante meses en todos los garitos de Chicago sin que nadie sospechara de sus tímpanos inservibles. Hasta que corrió la voz y le cortaron las falanges, una por una, pues solo la colaboración del diablo podía explicar que un negro sordo interpretase unos ritmos desconocidos que enajenaban a los blancos. Ignoraban que no necesitaba los oídos, pues aquella música nueva nacía y restallaba en las mismas vísceras. Por lo mismo, amputarlo tampoco sirvió: el rock-and-roll continuó anegándole los pulmones, horadándole las tripas y recorcomiéndole el corazón. En la sombra, sin permitirse figurar en las portadas, Joe ayudaría a componer los primeros éxitos de los 50.

Cualquier duda sobre su sordera fue disipada cuando un Bentley lo arrolló en plena calle Maxwell. Falleció sin haber oído aquel claxon, pero con todos sus órganos estremecidos por el vibrante cosquilleo de un último cuatro por cuatro.

Por eso, al escuchar un buen riff de guitarra, uno puede sentir una repentina falta de aliento, el pulso desbocado y arrítmico, o algunos espasmos eléctricos recorriéndole el estómago. Es el espíritu nostálgico del sordo Joe, que a veces usurpa otros cuerpos para saborear de nuevo en sus entrañas la sacudida violenta de un auténtico rock.

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"El efecto Joe" ha resultado finalista en el III certamen de microrrelatos Micro-Rock. Todo un ejemplo de cómo organizar un concurso, animando a los participantes desde su página web y su facebook, creando expectación sobre los resultados, montando una gran fiesta en Laredo (Cantabria) de anuncio del fallo, presentando en vídeo al jurado y editando un libro y  una edición digital con los 15 finalistas. Así que muy agradecida porque hayan escogido el mío entre los 409 relatos presentados, pero sobre todo, por la ilusión y el cariño con que llevaron el certamen. Os animo a todos que participéis en el próximo Micro-rock (ellos sí que saben) y os enlazo con LA PUBLICACIÓN de ganadores y finalistas.

Reincidente (Primer finalista en Sants)


Papá se muere todos los meses. Desde hace diez años. Normalmente a primeros. Algunas veces papá aparece colgado en la salita, con los ojos granates como cerezas podridas y la lengua floja. Otras sobre las baldosas de la cocina, las miguillas de los sesos acribillados desligándose en una charca grumosa. Hay días que me topo con su cuerpo hinchado y azul en la bañera. Y a menudo (esto lo detesto) papá está desnudo, despatarrado sobre la cama como un cristo obsceno y huérfano, con una cascada púrpura brotando sin redención del tajo abierto en su costado.

Los cadáveres de papá, cada vez más viejo, se apilan en el desván. Ordenados. Los metemos  en cubetas de formol, por los olores, antes de que se descompongan. Siempre nos deslomamos por tenerlo todo impoluto, ¡faltaría más! Es fanática de la limpieza y el orden mamá. Fanática.

Hay meses esperanzadores, tardones, en los que me ilusiono cuando se acerca mediados. Pero mamá acaba compareciendo puntual y primorosa, su faldita almidonada, su nueva adquisición anudándole con alborozo la cintura.

—Cariño, te presento a Víctor. Puedes llamarle papá.

Después saca el retintín coqueto.

—Si papá no recoge tú me avisas, ¿eh?...  ¡Faltaría más!
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Este relato quedó primer finalista en el III Certamen de Microrrelatos Fantásticos y de Terror de Sants, al que se presentaron 640 historias con el ánimo de intranquilizar al más valiente y peludo. Si queréis leer al ganador y a los otros 12 escogidos para la final, podéis pulsar EN ESTE ENLACE. 

Amarrada (ganador trimestral de Wonderland)

Menciona los berberechos, que me pierden, y decido tirar del hilo de la conversación. Pero asoma anudado un bogavante que cató en Coruña. Uno a uno, prendidos al cordón, saltan después los jugadores del Deportivo, la afición y hasta Riazor. Me asusta un autobús emergiendo repentinamente de aquellas fauces, pero lo perderá si no emigra enseguida. El hilo, culebrilla prófuga, serpentea prolongándose calle abajo. Y me quedo triste, con ese ovillo menguante entre mis dedos, implorando que él nunca se aleje tanto para tener que soltar el cabo. Porque quizás mañana, con algo de suerte, aparezca enredado un te extraño.

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Este año estoy teniendo suerte con los reconocimientos, cosa que siempre anima a escribir. "Amarrada" ha sido el texto ganador trimestral de Wonderland, con accessit para Xavier Ximens.  Podéis leerlos EN ESTE ENLACE

El autómata... (seleccionado en ENTC 2015)

(Este texto ha sido mencionado y después seleccionado en Esta Noche Te Cuento, en una convocatoria cuyo tema era EPITAFIOS, para formar parte de la antología final con los mejores textos que se presentan a este concurso. Para leer otros seleccionados y mencionados se puede ir AQUÍ.) 

EL AUTÓMATA, MI HIJA LAURA Y LA MENTIRA QUE GRABÉ EN SU TUMBA.

Conocí al autómata en una fiesta universitaria. Deslumbrada por su envergadura y su impasibilidad ante los contoneos femeninos, resolví ser taxativa alargándole un mojito que aceptó automáticamente. Me enternecería tanto su falta de disidencia durante los meses siguientes que al año acabamos casándonos: el autómata reluciente y tieso, yo trémula como un mimbre alborozado. Y tuvimos una hija dulcísima que un septiembre marchó a Londres para estudiar escultura.
En febrero sostuve las manos tronchadas de Laura en la aséptica UCI del Wellington Hospital, suplicando su recuperación mientras mis entrañas aullaban. El autómata se quedó en casa calentando precocinados. Una prima mía, adicta a las gangas, aprovechó entonces para abordarlo y él consintió, mecánico, quizás por no oponer resistencia. Lamía obedientemente sus muslos cuando aquel zigzag verde se tensó como un látigo.

     Hasta marzo no conectaron sus móviles.

     Le mentí a mi hija en su agonía, en su misma esquela, en su propia lápida, repitiéndole: “Te queremos”. Ni Laura, ni mi matrimonio ni yo pudimos sobreponernos al accidente. El autómata sí, por supuesto: él estaba programado para superarlo todo.

     Se llama Ramiro Grandal, 49 años, natural de Huesca. Aviso por si alguna lo encuentra y lo confunde con un ser humano.