La Primavera de Microrrelatos Indignados pretende que durante tres días (21 de marzo, 18 de abril y 16 de mayo) la red se llene de microrrelatos indignados que denuncien el avance de la desigualdad social, las injusticias, los abusos de poder, las humillaciones colectivas, las corrupciones impunes o la desprotección social que en los últimos tiempos estamos padeciendo. Contribuyo en la última jornada de esta convocatoria con mi relato "Como perros". Ya sabéis. Nos vemos en la alambrada.
COMO PERROS.
Tras la estupefacción inicial, el señor Martín Álvarez suspira. Hace ya cinco años que se acogió a la iniciativa solidaria "Acoge a un parado", mediante la cual permitía, de manera completamente altruista, que uno o más desempleados trabajaran para su empresa. Lo convencieron la exención fiscal y el conmovedor eslogan de la campaña:
Don Martín siempre se enorgulleció de sus apadrinados: tipos inteligentes (ingenieros, transportistas, abogados) que cuidaban sus negocios y sonreían si les rascaba tras las orejas; hombres con el estómago cerrado tras años de inactividad laboral, que sobrevivían con sobras y dormían al raso. Inspirado por ellos y por su entrega se atrevió a sugerir a la Asociación una nueva frase publicitaria:
Por eso no entiende la reacción de su último contable. Esta mañana parecía cansado y ha intentado espabilarlo de una patadita, pero en lugar de apurarse, Ramirito Pérez ha emitido un sonido sordo similar a un gruñido. Los demás se han vuelto, atemorizados.
Tras la estupefacción inicial, el señor Martín Álvarez suspira. Y le pega el tiro de gracia para que no propague la rabia.
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