Era tan canijo y feo que me dio lástima. Pero al cogerlo dijo: "Iniciado el trasvase de cuerpos". Y me vi a mí mismo, sonriendo malévolamente.
Extraterrestres (II)
(Ganador del concurso "Cuenta 140". Este micro fue publicado en la revista de El Cultural (suplemento de El Mundo) 21-27 de diciembre 2012)
Era tan canijo y feo que me dio lástima. Pero al cogerlo dijo: "Iniciado el trasvase de cuerpos". Y me vi a mí mismo, sonriendo malévolamente.
Era tan canijo y feo que me dio lástima. Pero al cogerlo dijo: "Iniciado el trasvase de cuerpos". Y me vi a mí mismo, sonriendo malévolamente.
De agua.
El bebé era un niño de agua y su madre lo dejó al sol mientras tendía la ropa. Los días de lluvia aún mira esperanzada en los charcos.
El método.
Al amanecer, Watson ve huellas bajo el balcón de su hermana. Aplica rigurosamente el método (puntera fina. Ceniza y barro. Talón izquierdo desgastado) y concluye que los zapatos no pueden ser sino de Holmes.
Jueves.
Mientras la maestra lee, Pablo se escabulle de la clase. Abre la puerta, entra en el cuento. Y es feliz con su príncipe para siempre jamás.
I'm here.
- I'm here- susurró en su oido el Anglicismo. La pequeña y dulce Palabrita castellana presintió su muerte, y se echó a llorar.
Vampiros
El vampiro se inclinaba hacia ella, mirándola hipnóticamente. Pero con un inesperado giro, la chica se abalanzó a su cuello y de un mordisco lo convirtió en mortal.
Piratas
(El texto también ha sido publicado en la revista de literatura La Esfera Cultural, que desde aquí recomiendo si no la conocéis, el 26 de enero del 2013. )
De niño dibujé con esmero un falso mapa del tesoro y lo escondí en un ladrillo de la chimenea. Aquella tarde, mi hijo lo encontró por casualidad, y se decidió a seguir fielmente sus instrucciones. En la playa, desde la roca con forma de oso, contó los pasos hasta el viejo roble. Giró noventa grados a la derecha y caminó el mismo número de pasos. Viró de nuevo, esta vez hacia la izquierda, y recorrió la mitad de esa distancia. Cogió la pala, excavó en la cruz, desenterró un cofre. En su interior, solamente una botella. En la botella, un viejo pergamino. Apenas podían leerse las letras, de tan desgastadas por los años. Como yo le había enseñado, esparció un puñado de tierra sobre el viejo papel y sopló cuidadosamente para liberarlo de los restos. Repitió la operación varias veces. Poco a poco, salieron a la luz estas palabras: "Tu padre NUNCA fue un pirata".
Sed.
(Finalista en el concurso "Cuenta 140")
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