Dedicado a todos los que un día pensaron en dejar de escribir..
(Este poema fue publicado en el VIII cuaderno de Profesores Poetas, correspondiente al año 2012. Se puede ver la edición en pdf aquí)
30000 cristalinos en los ojos
para ver lo importante del mundo,
la imagen perfecta.
vuela
Pero vuela vuela
vuela
a
b
i
r
r
a
abajo
derecha
izquierda
Sin dirección ni rumbo
dejándose mecer por el viento.
arriba
Mirando
Mirando
Mirando
abajo
abajo
mirando izquierda y derecha
mirando…
mirando… mirando…..
mirando….
De súbito se para volitiva y suspendida
¿??????????????????????????????????????????????????????????????????????????
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Se
vuelca
al
estanque
de
la
hoja
cristalina
y en fugaz vuelo rasante pone sus huevos de palabras: esos huevos, esos huevos,
que son breves poemas, y darán una libébula… libélulas…
otra libélula… libélulas….
porque un poema al fin y al cabo también es
una mirada emocional y repentina, y cristalina y perfecta.
Un caballito del diablo
se afana en dirigir su movimiento,
buscando la luz buscando.
Y a pesar de sus 30000 cristalinos…
mirando SIN ver, mirando…
¡Quien fuera como ella una libélula!
Cuando muere un caballito del diablo,
apenas una pequeñísima desgracia.
Ay, pero cuando muere una libélula…
Cuando muere una libélula
se asfixia un fragilísimo espíritu poético,
ya no pone mas huevos de poemas de miradas
Yelmundosecontraeenundolordecrujido porqueyanolomiraesalibélulalibélula.
De repente se encuentra
que ahora es
30.000 veces más
OPACO.
OPACO.




