Cachitos

De Marieta me gusta todo, desde el dedito gordo del pie hasta ese rizo moreno y rebelde que le cae sobre la frente. A Marieta me la comía en cachitos: sus pechos, su cintura estrecha, sus orejas pequeñitas y esas pestañas largas, batientes, de mariposa en verano. Adoro todas sus fracciones, mi Marieta, tan bonita, que me la estrujo, que me la troceo, que me bosteza ¡Qué cansancio! mientras se pinta las uñas o se alisa el pelo o lima sus talones para que estén suavecitos. Boba, estás más linda partida, le contesto, porque todas tus partes son lindas... Entera no, entera no.

Y así pasan los años: el mundo se moderniza, nuestros niños crecen, la ciudad progresa, Marieta se envejece dedicada a sus fragmentos, esos párpados que caen, esa mano que se agrieta, esa boca que grita, esa boca que grita, esa boca que grita y que no deja de gritar.

.............................................
Esta es la historia que me inspiró la imagen de Stanley Kubrick (sí, el director), propuesta como disparador desde el blog EL BIC NARANJA 

14 comentarios:

  1. Tiene algo de desolador este relato, me parece. Es una historia que tiene tanto de irreal como de metáfora, no sé... me deja inquieto. Me gusta, pero me provoca una sensación un tanto amarga.

    ResponderEliminar
  2. Hey, qué tal. Pasé a visitar desde el Blog de Holden. Aquí ando visitando lo aún vivo de la Blogósfera (y vaya que da gusto que haya mucho de vivo en ella); ¡que estés bien!,

    ResponderEliminar
  3. Así es Luz, no hay remedio, nos ajaremos todos. Muy buena historia.
    Besos

    ResponderEliminar
  4. Parece que el tiempo arroja algo de luz sobre un final un tanto desolador.
    Besos.

    ResponderEliminar
  5. Y es que Marieta, Luz, es como tú, un conjunto monumental. Hermosura en cada letra sin hablar de ninguna otra cosa. Mil bicos.

    ResponderEliminar
  6. ¡Qué gusto leerte también en este registro un tanto onírico! A mi Marieta me gusta, pero me gustas tú mucho más. Un besote

    ResponderEliminar
  7. Me gustó la primera parte. La segunda, más allá del paso del tiempo en Marieta, no la termino de pillar. ¿Por qué grita? ¿Fue tocada por el alzhéimer?

    Un beso ;)

    ResponderEliminar
  8. Bello e inquietante relato... Me ha encantado leerlo

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  9. Esas pestañas largas, batientes, de mariposa en verano...
    Hermosos micro, luz. La primera parte, sobre todo es fantástica.
    un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. Al final, la pobre Marieta, como todos nosotros, es víctima del mundo que nos trocea, que nos dice: "Esto de ti, sí, pero esto otro, no. Para esto vales, pero no para esto otro. Aquí puedes ser una persona completa, pero en este otro lugar, sólo me sirven tus manos, el resto no lo quiero para nada", y mientras tanto el tiempo va pasando, y nos vamos ajando. Lógico que Marieta no pare de gritar. Yo también comparto su grito.

    ResponderEliminar
  11. Luz, se está organizando una quedada en Madrid con los finalistas anuales del Rec, por si te interesa.

    ResponderEliminar
  12. Felicidades por tan buen relato! Es un placer leerte, abrazos

    ResponderEliminar
  13. Me suena este relato,a lo mejor no lo leí nunca.Bueno es una buena razón para saludarte.Besín Luz.

    ResponderEliminar